Revista-78
-170- / ICAP-Revista Centroamericana de Administración Pública, (78): 162-187, Enero-Junio/2020 miento ha jugado un rol central en el desarrollo (Kovac, Scrbec y Podobnik, 2018). Houghton y Sheehan (2000) sugieren que el papel del conocimiento en la economía no es una cues- tión nueva, sin embargo, el hecho de que se haya convertido en un catalizador de prosperidad com- probable sí es relativamente nuevo. A juicio de los autores, cualquier economía, por muy rudimenta- ria que sea, siempre requiere de un conocimiento previo para realizar actividades productivas. El uso del conocimiento para mejorar los procesos y las actividades económicas es un fenómeno que se ha suscitado de manera incremental desde la Primera Revolución Industrial y perdura hasta nuestros días (Houghton y Sheehan, 2000). La literatura acerca del conocimiento y la forma- ción del capital humano de alto valor como un resultado de su aplicación, como claves para el desarrollo económico, es relativamente abun- dante. En un trabajo de Powell y Snellman (2004), siguiendo a Varian y Shapiro (1999), se argumen- ta que esta economía del conocimiento fue per- cibida por los economistas a partir de plantea- mientos teóricos que comenzaban a considerar la existencia y relevancia de bienes intangibles, como la creatividad de las personas o la informa- ción en las firmas. Los mecanismos a través de los cuales opera el conocimiento para incidir en el desarrollo de los países son al menos tres: las transformaciones en las formas de pensar, el co- nocimiento tácito y la adaptación local, y el apren- dizaje activo y la motivación intrínseca. Todo lo anterior genera una “cultura del conocimiento” que cambia a las sociedades (Stiglitz, 1999). Tal y como describe Stiglitz (1999), una econo- mía basada en el conocimiento crea una especie de “cultura” donde las personas transforman su manera de pensar y comienzan a crear nuevas ideas y nuevos negocios, basándose en las habi- lidades que han aprendido de manera formal o informal a lo largo de su vida. Estas nuevas em- presas y negocios ya no resultan de la reestruc- turación del capital existente o de la adquisición de otras firmas en operaciones corporativas, sino de la creatividad y la evolución del conoci- miento como principal insumo. Sobre la economía del conocimiento y los servi- cios basados en éste, Bilderbeek y den Hertog (1998) indicaban que los servicios intensivos en conocimiento, o sus productos principales, gozaban de cierta homogeneidad, es decir, que compartían algunas características y, como con- secuencia, al menos teóricamente, eran los de mayor productividad y aporte al crecimiento económico de los países. Sin embargo, la evi- dencia para economías en desarrollo en Améri- ca Latina, como la expuesta por López (2019), señala que al menos los servicios basados en conocimiento pueden presentar cierto grado de heterogeneidad, lo que puede llevar a pensar que no todo aquello generado bajo la bandera de economía del conocimiento necesariamente tiene la misma calidad y el mismo impacto en la productividad. No obstante, el conocimiento alimenta de manera constante la producción de bienes inteligentes, que se corresponden con la nueva economía (Barbosa et al, 2016). A pesar de los escasos avances en esta discusión particular, especialmente en lo referente a la di- versidad existente de bienes y servicios inten- sivos en conocimiento, el número de empresas que se desarrollan en este tipo de economías crece de modo exponencial. Sobre estas nuevas firmas basadas en el conocimiento, Muller y Do- loreux (2007) señalan lo siguiente: − Dependen en gran medida del conocimiento profesional, desarrollado a partir de las nue- vas carreras y estudios especializados. − Se constituyen como fuente primaria de co- nocimiento y, al mismo tiempo, fungen como creadoras de productos y servicios basados en conocimientos ya existentes. − Tienen una gran importancia competitiva y pueden prestar servicios a otras empresas (u organizaciones). Debido a estas características, las empresas in- tensivas en conocimiento son las protagonistas del modelo de desarrollo económico de la ac- tualidad, con bienes y servicios inteligentes. En aquellos países donde la innovación es un motor importante de crecimiento económico, la base
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