Revista-78
ICAP-Revista Centroamericana de Administración Pública (78): 220-227, Enero-Junio/2020/ -225- d. El texto debe ser conciso y explícito. El plan de contingencias debe expresarse en palabras simples y fáciles de entender, evitando palabras rimbombantes y preten- ciosas. El plan y el manual de operaciones correspondiente deben imprimirse en folle- to o libro de bolsillo para facilitar su lectura y búsqueda. Si las condiciones lo permiten, también se puede digitalizar estos docu- mentos, convirtiéndolos en una aplicación que se puede instalar en dispositivos elec- trónicos. De esta manera, cuando los cua- dros líderes reciben información de emer- gencia, pueden consultar los planes en su móvil enseguida, tomando decisiones más rápidas y científicas. e. Hay que ser consciente del sistema de pla- nes de contingencias. Los planes de contingencias no son aislados. Diferentes planes gubernamentales y de or- ganizaciones de base se interconectan y for- man parte del sistema de planes. Los planes de contingencias de una región o una enti- dad también son multifacéticos. Muchas emergencias requieren la participa- ción y apoyo de diferentes partes, especial- mente las emergencias de alto impacto, que exigen coordinaciones entre diferentes ni- veles de gobierno, entre diferentes departa- mentos gubernamentales, entre el gobierno y las empresas, entre ejércitos y gobiernos locales, entre el gobierno y la sociedad, en- tre diferentes regiones, etc., por lo que los planes de una región deben ser bien conec- tados con otros planes relacionados. Las conexiones científicas entre diferentes planes de contingencias son decisivas para la coordinación de las secciones. Después de la elaboración de los planes, hay que evaluarlos detalladamente para conseguir una planifi- cación más coherente en términos de meca- nismos institucionales, garantía de recursos materiales, sede de comando, procedimien- tos de respuesta, estándares, entre otros. f. Es importante tener medios de gestión es- trictos y estandarizados de los planes. La elaboración de planes de contingencias es un asunto muy serio. Hay que establecer una serie de procedimientos de elaboración y medios de gestión completos para evitar la despreocupación y posibles interrupcio- nes. Hay que garantizar la estandarización, el perfil científico, la seriedad y la estabilidad en el proceso de elaboración. Los medios de gestión deben incluir la moción de la ela- boración, el establecimiento del equipo de la elaboración, cualificaciones del personal de redacción, procedimientos de redacción, evaluación y aprobación, requisitos de simu- lacros, revisión y gestión de los planes, etc. 3. Simulacro científico de los planes de contingencias La elaboración solo es el primer paso de los pla- nes de contingencias. Para conseguir un plan realmente efectivo, es imprescindible hacer si- mulacros. El simulacro es la única manera de ve- rificar si el plan es científico y razonable, descu- brir las deficiencias y mejorar el plan. Solo los simulacros pueden convertir los textos de conocimientos y medidas en capacidades de los cuadros. Por eso, la elaboración y los simula- cros son dos pasos gemelos obligatorios de los planes de contingencias. Tras más de diez años de esfuerzos, los gobiernos chinos y las insti- tuciones públicas de todos los niveles han sido estableciendo gradualmente la conciencia de simulacro de los planes. Numerosos planes han sido revisados por prácticas reales. Sin embargo, este proceso no ha adquirido igual importancia en todas las regiones y entidades. En algunas zo- nas, los simulacros se hicieron superficiales sin realizar su verdadera función. Los simulacros pueden adoptar varias formas, ya sean en forma de deducciones teóricas o ejerci- cios reales; sean integrales o de algún aspecto específico; sean con preparaciones de antema- no o “sin guion”; sean bien programados o si- mulacros sorpresa. En el caso de simulacros “sin
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