Revista-78
-246- / ICAP-Revista Centroamericana de Administración Pública, (78): 238-249, Enero-Junio/2020 líticos, de los actores económicos y del mundo académico. Regina Pacheco afirma que el senti- do de la profesionalización tiene que abarcar el compromiso de todos los actores públicos -di- rigentes, gerentes y funcionarios- en la mejora del desempeño de las organizaciones públicas y en la obtención de resultados concretos para la población, por medio de una gerencia eficaz, ética y coherente, según los diversos niveles de responsabilidad donde flexibilidad y mérito pue- den y deben ser conjugados. A estos conceptos los podemos adaptar fácil- mente a laALTADIRECCIÓNPÚBLICAel cambio comienza cuando los diferentes grupos gober- nantes, logren comprender la verdadera ventaja de tener una ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA, legí- timamente constituida y altamente capacitada, ya que no contando con esto, no vamos a lograr una gestión pública acorde a las nuevas deman- das de la sociedad, lo cual requiere funcionarios eficaces, eficientes, y que sean consonantes con los desafíos del siglo XXI. Con la reglamentación para los concursos de in- greso a la ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA en el año 2007 comenzó a tener vigencia nuevamente el tema de la selección de los miembros de la alta dirección pública, pero tiene aún un largo cami- no por recorrer. Necesitamos que se de trata- miento legislativo, para que, de este modo, di- ferentes actores políticos, puedan discutir sobre la importancia de contar con una ALTA DIREC- CIÓN PÚBLICA Nacional imparcial y que tras- cienda los cambios de gestión. De este modo, estaríamos frente a un avance fundamental en la modernización y profesionalización del servi- cio público. No es necesario que dichos cambios se realicen de forma total y acelerada, sino que progresivamente con el transcurso de los años como ocurrió en el país vecino (Chile), modifi- cando las estructuras internas para lograr que los cargos de mayor confianza (llámese Directo- res Nacionales) sean los últimos en concursar. Es más, consideramos oportuno y coincidimos con lo manifestado por Maximiliano Campos Ríos (2017) “Quizás, una regulación más flexi- ble que permita designar a la mayor parte de la ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA de manera merito- cratica y al resto políticamente –posiciones que requieran personas de confianza de los funcio- narios- pueda aplicarse más fácilmente”. Es menester aclarar que sería muy ingenuo de nuestra parte creer que por no existir una ley en nuestro país que reglamente la ALTA DI- RECCIÓN PÚBLICA la misma no existe, pero, al darle tratamiento de ley, no hay dudas que la importancia es otra; los diferentes bloques que integran el congreso forman parte de la discu- sión, dialogan, proponen diferentes formas que creen que tendría que estar conformada la ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA , la manera de elección de dichos funcionarios, el perfil, entre otros. Si bien no hay una política de Estado que perdure en la Argentina en cuanto a la ALTA DIRECCIÓN PÚBLICA, si existe “un acuerdo que hace mas de 30 años une a la dirigencia del país: congelar la carrera pública, degradar los concursos e ignorar el requisito de idoneidad de la función pública y la autonomía administrativa del estado”. Eduardo Salas, en forma similar, entiende que existe una “falta de consenso entre los actores políticos partidarios para dotar de garantías de concursos imparciales”, siendo necesario un ma- yor consenso político, y diferenciar entre cargos de puestos y el régimen de personal de confianza. 2.6. Sexta Hipótesis: El neopatrimonialismoy la función pública. Gerardo Sanchis Muñoz, define al mismo, como “la captura del estado por parte del gobierno para fines par- ticulares”, y este neopatrimonialismo se manifiesta de tres maneras, siendo una de ellas “la usurpación de los cargos públicos de planta permanente, que consiste en el desplazamiento sistemático de los funcionarios públicos de carrera capacitados, que aplican normas y procedimientos y cuyas decisio- nes buscan ser imparciales, compartidas y contro- ladas, por sujetos cuya finalidad es limitarse a res- ponder “ordenes políticas”. “A mi pensar, este neopatrimonialismo, que como sabemos se viene dando en nuestro país desde larga data, y sobre todo “la cooptación ge-
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