Revista-78

-78- / ICAP-Revista Centroamericana de Administración Pública, (78): 68-97, Enero-Junio/2020 En 2008, p. ej., la crisis en las instituciones finan- cieras planteó una gran amenaza para el sistema económico mundial, y requirió respuestas rápidas de los gobiernos. Algo similar sucede con el creci- miento económico y el uso de combustibles fósi- les, que amenazan con alterar permanentemente el clima global, con importantes efectos sobre ecosistemas, poblaciones, economías y estabili- dad política. Desde entonces, la difusión de las instituciones y políticas ambientales, en todos los niveles del gobierno, ha representado un esfuerzo para lle- var cabo sistemas ambientales y económicos en equilibrio que permitan contabilizar y controlar las afectaciones de sus interrelaciones. El equi- librio entre ellos ha sido el tema central en los debates políticos durante más de cuatro déca- das, por su implicación de gestión responsable de la administración. El concepto de sostenibili- dad ofrece una forma de enmarcar las posibles inconsistencias y conexiones entre ellos. Si los dos sistemas están en conflicto y el sistema po- lítico/social no tuviese conexión con ninguno de los dos como parte de un concepto de soste- nibilidad más amplio, la idea de sostenibilidad perdería su valor. Otras investigaciones, como las de Adam, Álva- rez, Cheilub, y Limongi (2000), han relacionado el crecimiento de las instituciones democráticas, y la buena gobernanza institucional, con una pros- peridad creciente , medida por el aumento del ingreso. Se demostró que el crecimiento eco- nómico no es inconsistente con muchas formas de progreso ambiental y, en algunos casos, está vinculado positivamente con él. Además, ha sido establecido -empíricamente- como la combina- ción de influencia y gobernabilidad democrática conduce a un mejor desempeño en indicadores sociales, es el caso de la condición de la mujer, el nivel educativo, calidad de la salud, participa- ción política y otros, que conforman el compo- nente social tradicional de sustentabilidad. Lo que generalmente se considera como progreso económico y político/social, aparece vinculado a los sistemas ambientales, de tal manera, que sugiere interdependencia entre ellos . Por otra parte, la investigación empresarial ha de- mostrado que el éxito financiero y el liderazgo en materia medioambiental entre empresas privadas, a menudo ocurren juntas, y que las empresas es- tratégicas usan el medioambiente como fuente de ventaja competitiva (Darnall, Jason Jolley, y Bjarne, 2007; Nidumolu, Prahalad, y Rangaswami, 2009). Por ejemplo, entre las administraciones de los es- tados americanos, es significativo tener programas ambientales y de calidad más fuertes (Hays, Esler y Hays, 1996) . La información dispersa a nivel lo- cal sugiere, como proponen Nelson y Peterman (2000), que la prosperidad y la calidad ambiental están positivamente asociadas 18 . Nada de esto emerge por una sencilla causalidad, por supuesto, deben alinearse más propósitos y gestionarse me- jores aprendizajes sobre las interrelaciones entre el sistema político/social, económico y ambiental. Aun así, la evidencia sugiere que hay cierta validez en el concepto de sostenibilidad, en un enfoque conceptual para la Administración Pública. Incorporar el concepto de sostenibilidad en el cam- po de la Administración Pública plantea problemas e incógnitas tanto sobre el rol de los profesionales en ejercicio de gobierno como en el grado de sus relaciones con los ejecutivos políticos para alinear intereses y objetivos ambientales y sociales con la economía; es decir, para asumir el compromiso de responsabilidad social. En este caso, si tomamos como referencia a los EE. UU, las agendas varían mucho entre las ju- risdicciones y áreas, en las que los líderes políti- cos «se toman en serio la sostenibilidad» como administradores comprometidos a mantener los tres sistemas, y mantener un equilibrio adecua- do entre ellos. Se encuentran así, directores dis- puestos por áreas en las que la sostenibilidad se toma con menos seriedad, y los administradores encontrarán una actitud menos comprensiva en- tre los líderes políticos. A pesar de ello, pueden 18 Con estos argumentos coincide Portney en Busi- ness and Environmental Policy: Corporate Inte- rests in the American Political System. ( Local Bu- siness and Environmental Policies in Cities , 2007).

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