Revista-78
ICAP-Revista Centroamericana de Administración Pública (78): 162-187, Enero-Junio/2020/ -167- nomía, protagonizada por una industria que es autogestionable y automatizada, basada en el Internet y la administración masiva de la infor- mación generada por múltiples dispositivos (Ri- fkin, 2014). En otros términos, estamos ante la denominada economía digital, que está comple- tamente dirigida por maquinarias, computado- ras e Internet. En la actualidad, no sólo se com- parten diseños y se automatizan tareas para las personas y empresas, sino que se puede gestio- nar toda la cadena de valor de bienes y servicios, así como la generación y distribución de energía y otros recursos importantes, por medio de sis- temas computarizados. De modo general, esta nueva industria es visible a partir del surgimien- to de las “fábricas inteligentes” (Dutton, 2014). La era de la economía digital ha adoptado distin- tos nombres. A modo de ilustración, el término de Industria 4.0 es un concepto que surgió en las fábricas alemanas de los últimos veinte años. Sin embargo, no es una terminología globalmen- te adoptada, puesto que en Estados Unidos se suele hablar sobre “Empresa Conectada”, mien- tras que en el Reino Unido se ha discutido acerca de una “Cuarta Revolución Industrial” (Morrar, Arman y Mousa, 2017). Lo más relevante es que estos términos son empleados de manera indis- tinta para referirse a una nueva economía. Inde- pendientemente del nombre que tome, lo que sí es cierto es que este cambio de paradigma está basado, esencialmente, en la combinación de las tecnologías previas que se han desarrollado en otras fases de expansión industrial con el Inter- net. Por medio de los sensores, sistemas compu- tarizados, la inteligencia artificial, el data mining y el big data , el internet de las cosas, el cloud computing y otras aplicaciones del Internet a la tecnología, ha surgido una nueva manera de di- señar, producir y gestionar todo el ciclo de vida de los productos y servicios, gobernada por el acceso al Internet y el uso de dispositivos inteli- gentes de todo tipo en el quehacer diario de los individuos y los negocios (Rifkin, 2014). Este nuevo formato de producción está basa- do, entre otras cosas, en que su gestión puede hacerse plenamente a través de sistemas infor- máticos y de modo remoto, es decir, sin la inter- vención de la mano de obra convencional. Por igual, gracias a la irrupción de la ciencia de da- tos esta industria hoy es predictiva, preventiva y autoconfigurable. De la misma manera, con los nuevos desarrollo científicos y tecnológicos, en especial aquellos relacionados con aplicaciones open source (código abierto), esta nueva manera de producir bienes y servicios es “colaborativa”, y por lo tanto, está diseñada a la medida de los requerimientos de cada persona y en su produc- ción intervienen diversos actores (Rifkin, 2014). Tapscott (1998) sugiere que esta nueva economía tiene doce características. Con base en el propio Tapscott (1998), así como en Urrutia (2003) y Du- tton (2014), algunas de las más importantes pue- den resumirse de la forma que sigue 3 : − Conocimiento : los negocios y las economías transitan desde un modelo basado en facto- res productivos (capital o trabajo) hacia un nuevo paradigma centrado en el individuo. En lo adelante, el recurso más importante será el conocimiento, la creatividad y las ha- bilidades personales o “blandas”. − Digitalización y virtualización : la mayoría de los trabajos sobre estos temas, en especial el de Tapscott (1998), hacen énfasis en la digitalización de los procesos, negocios y modelos operativos. Desde la expansión del Internet, la comunicación a distancia, el te- letrabajo y demás formas de interacción vir- tual, son posibles, de bajo costo y fáciles de implementar. − Desintermediación y convergencia : la nue- va economía trae consigo el hecho de que las personas y empresas pueden prescindir cada vez más de los intermediarios para la compra/venta de productos o la obtención/ prestación de sus servicios, así como la para realización de procesos personales y de ne- 3 Este trabajo considera las características que son más relevantes para los fines analíticos del mismo. La categorización se realiza siguiendo la clasificación de Tapscott (1998), pero incorporando también ele- mentos de Dutton (2014) y Rifkin (2014). Una inter- pretación amplia de estas categorías se encuentra en el trabajo de Urrutia (2003).
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